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Réquiem por un sueño (Requiem for a Dream)

Réquiem por un sueño es una película dirigida por Darren Aronofsky en el año 2000, y protagonizada por Jared Leto, Jennifer Connelly y Ellen Burstyn.

Su estilo, bastante atrevido en lo que se refiere sobre todo al montaje, y la temática tan controvertida como lo es la adicción a las drogas en personas de diferentes generaciones, la elevó a la categoría de culto en poco tiempo, y a su director a un estatus de admiración que aún hoy sigue vigente.

requiem por un sueño requiem for a dream posterHarry Goldfarb (Jared Leto) es un joven adicto a la heroína, y su relación con su madre se basa, prácticamente, en que cuando necesita financiación para comprar droga, va a casa de ella y le coge el televisor para empeñarlo. Ella (Ellen Burstyn), por su parte, sufre con esto, no sólo por los males de su hijo, sino porque desde que enviudó, su vida circula alrededor del mundo televisivo, y más aún cuando recibe una llamada que le hace pensar que va a participar en su concurso favorito.

A partir de aquí, se desata su locura, ya que cree que, para salir en la tele, necesita adelgazar y ponerse guapa, por lo que comienza un tratamiento con pastillas, que no son otra cosa que anfetaminas y somníferos. Así va adelgazando, pero también se va enganchando a un tipo de drogas que, aún legales para determinados tratamientos, pueden provocar una grave adicción.

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Esto es el inicio de una carrera frenética, que se sucede a lo largo del verano, otoño e invierno, y en la que la pobre madre, Sara, va sufriendo alucinaciones y su hijo no es capaz de convencerla para que cese su ingestión de pastillas. Pero él tampoco es que se convierta en un santo por ver a su madre enganchada a las anfetas, sino que junto a Marion (Jennifer Connelly) y Tyrone (Marlon Wayans) comienza a introducirse en el tráfico de drogas, con el fin de sacar dinero suficiente para montar un negocio honrado, sin pensar en las consecuencias que estos trapicheos suelen originar.

Réquiem por un sueño es una película bastante particular, bastante significativa de un estilo y una época, la de los primeros años de siglo, y que ha influido bastante en los métodos de montaje y narración. Obviamente, este estilo es coherente con la temática de drogas y paranoias que cuenta el film, por lo que de una manera sutil nos va metiendo en la manera de pensar y, sobre todo, de sentir que tienen los personajes protagonistas. De éstos, la que destaca sobremanera es Ellen Burstyn, que hace un verdadero papelón por el que acabó siendo nominada a casi todo lo nominable, lo cual, si cabe, es aún más meritorio tratándose de una producción que dista bastante de ser lo académico o comercial que suele requerirse para estos asuntos.

La crítica, en su día, la recibió con bastante entusiasmo, aunque hay que reconocer que el público general no la aupó con tanta fuerza a los altares, ya que para muchos puede parecer dura, cruda o, lo que puede resultar similar en términos gastronómicos, difícil de digerir.

Aún así, hoy en día ya es considerada una película de culto para una generación que vivió su estreno con sorpresa y admiración. Y lo mismo sucede con Aronofsky, que aún mantiene ese halo de director genial aunque sus películas ya no sean tan alternativas como lo fue Réquiem por un sueño, o su ópera prima, Pi, fe en el caos, sobre la cual también hay un culto, más minoritario, pero igualmente justificado.

Un pensamiento en “Réquiem por un sueño (Requiem for a Dream)”

  1. Grandísima película que aborda un tema muy tabú: todas las drogas están en todos los estratos sociales y edades en sus diferentes formas: drogas “lúdicas” y drogas “medicinales”.

    Todos los personajes de la película consumen diversas sustancias y cada uno lo hace bajo “un argumento y objetivo” que lógicamente solo tiene sentido en su cabeza.

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