Bette Davis

Diez películas con Bette Davis

El 6 de octubre de 1989 nos decía adiós Bette Davis, una de las actrices más importantes y talentosas de la época dorada de Hollywood, e incluso de años posteriores. Fueron muchos los papeles que encarnó con gran soltura y carácter, y también fueron muchos los reconocimientos que recibió, entre los que destacan sus diez nominaciones a los Oscar, entre las que consiguió ganar dos de ellas.

Así que vamos a aprovechar que se cumplen veinticinco años de su muerte para repasar su carrera. Aquí van, diez películas con Bette Davis que tienes que ver.

1.- El bosque petrificado (The Petrified Forest) (1936)

2.- Jezabel (1938)

3.- Amarga victoria (Dark Victory) (1939)

4.- La carta (The Letter) (1940)

5.- La loba (The Little Foxes) (1941)

6.- La extraña pasajera (Now, Voyager) (1942)

7.- El señor Skeffington (Mr. Skeffington) (1944)

8.- Eva al desnudo (All about Eve) (1950)

9.- ¿Qué fue de Baby Jane? (Whatever happened to Baby Jane?)(1962)

10.- Canción de cuna para un cadáver (Hush…Hush, Sweet Charlotte) (1964)

 

5 thoughts on “Diez películas con Bette Davis”

  1. EL MELODRAMA DE ACTRICES.- BETTE DAVIS

    La más importante y original contribución del cine americano al melodrama fue este auténtico cajón de sastre que podemos denominar melodrama de actrices y que procedía del más genuino cine mudo. Cierto que otros grupos clasificatorios de melos pueden estar interpretados por mujeres, pero éste es un hecho accidental que queda diluido en un marco más amplio que es quién define la personalidad de la obra. Por ejemplo “Sin remisión” (Caged) es un melodrama protagonizado por mujeres, pero no es propiamente un melodrama de actrices en el sentido aquí expresado pues el tema carcelario, y aún el thriller, privan sobre la exposición de los sentimientos de las mujeres como eje motor del film.

    Dentro del apartado que nos ocupa destacan los melodramas protagonizados por Bette Davis. Siendo eso, melodramas hasta la médula, el núcleo sentimental de los films se basó en la pasión y la ambición de los personajes de miss Davis que se asentaron sobre historias que tuvieron adecuados contextos al desarrollo de las mismas. Los entramados argumentales de las películas de la gran Bette, desde “La solterona” a “Más allá del bosque”, concordaban perfectamente con cuanto exponía la actriz. Había una adecuación de personajes y mundo en que vivían que nunca resultaban impuestos el uno al otro. Y, sobre todo, sin que Bette Davis terminara siendo una pieza más del tablero en el que jugaba su partida de ajedrez, pero tampoco sin que se impusiera arbitrariamente al lógico devenir del relato.

    Bette Davis protagonizó historias llenas de ruido y de furia, en las que las razones sentimentales no estaban en juego para producir la congoja o la compasión del espectador, sino, para asumir sobre ella y trasladar al público, una visión de un enervante universo en el que la ceguera pasional y la voluntad de acción constituían el leit-motiv del personaje.

    Por primera vez en el melodrama sonoro la hembra dejaba de tener el carácter pasivo, receptor de desgracias, que había sido la nota dominante desde Lilian Gish. Los films románticos, con historias enloquecidas, fueron posteriores o contemporáneos a los de la época dorada de Bette Davis. Había surgido una mujer dominante que hacía girar todo alrededor de si misma y que utilizaba las ¿razones? sentimentales en provecho de su interés y ambición. Bette Davis compraba el mundo con el sentimiento y así el entrelazado de pasiones que dieron vida a sus películas no fueron, como en las actrices del cine mudo, principio y fin de la obra, sino moneda de cambio en la dominación de un planeta muy peligroso que aceptaba como el hecho más natural que las armas de combate de miss Davis fueran tan “espirituales”.

    El melodrama de Bette Davis pudo obtenerse por evolución de géneros, cinematográficos o no, anteriores. Puede hablarse de la novela gótica, de la novela-río (frecuentemente poblada de criaturas a lo Bette Davis, con rasgos heredados de generación en generación)), pero la composición-tipo final de su personaje vio la luz únicamente en las pantallas.

    Directores como Goulding y, sobre todo, el excepcional William Wyler pulieron un ser tan vivo como terrible, tierno y misterioso, al borde del crimen o del sacrificio. Bette Davis, plena de gestos duros, escondía tras unos rasgos inolvidables un paradigma de amor, avaricia, astucia y egoísmo que hizo proclamar que sus películas eran mejores cuanto más mala era ella. Bette Davis y William Wyler se amaron dentro y fuera de la pantalla y dejaron, como testimonio fílmico de ese amor, dos obras maestras – al menos – imperecederas: “La carta” y “La loba”,basadas en piezas teatrales de Somerset Maugham y Lilian Hellman. Las dos arrancan con el delito, las dos finalizan con el castigo.

    Cordiales saludos

  2. Sin lugar a dudas, una de las grandes actrices de la historia del cine. Una mujer con gran personalidad que acaparaba toda la atención del film cuando entraba en escena. Lastima que hoy día no podamos contar con tan buenas actrices como en la época dorada de Hollywood. Saludos compañero.

  3. Diez películas de alto nivel (tal vez Mr. Skeffington se tambalee un poco en comparación con el resto). Algunas de estas películas son brillantes gracias a la Davis (ese dúo interpretativo de Baby Jane, por ejemplo). Otras, incluso sin ella, hubieran sido igualmente grandes.

    Saludos

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